sábado, 12 de junio de 2010

EL PAYASO RIE POR NO LLORAR

Por: Tatiana Ramírez Sandoval

Lentamente se iban cerrando mis ojos mientras escuchaba el sonido de la ambulancia y los paramédicos me daban reanimación, llevaba a mi lado una bolsa de suero, me habían canalizado una vena tratando de restablecer mis sentidos. Me encontraron tendido en el piso de mi habitación escuchando mis canciones favoritas mientras me inyectaba heroína. Era la primera vez que me inyectaba, quizás una dosis muy alta introduje por mis venas y sus efectos adversos comenzaron a hacer su aparición.

Mi mente viajaba trayendo a mi memoria todos los recuerdos, veía imágenes en mi memoria como fotografías, justamente lo que había hecho todo el fin de semana y especialmente hoy domingo; la despedida de mis padres el viernes cuando abordaron muy temprano el auto para irse a la finca, la tomata de cervecita con mis amigos hasta las 5 de la mañana, el partido de futbol del sábado por la tarde con mis mejores amigos, la caminata por el parque en la tarde con mi novia el domingo y el último beso que le di antes de regresar a mi casa. Cada imagen se revivía en mi mente pero yo sentía que mis ojos se iban cerrando más como si mis sentidos se durmieran, ya no sentía mi cuerpo…

Los paramédicos ya iban llegando al hospital, sentí la mano suave de mi novia

Quizás se pregunten como pude llegar a tal estado… Siempre he sido el joven popular de la universidad, el atlético y buen mozo, el que tenía mas suerte con las mujeres de todas las edades, yo no las buscaba, ellas me buscaban a mi, nunca tuve que pedirles nada porque ella mismas se me insinuaban y yo era feliz saliendo con cada una de ellas hasta que conocí a Lorena. Ella transformó mi vida de parranda y aventuras nocturnas con distintas mujeres por una vida mas tranquila - precisamente yo - que infinidad de veces critiqué a mis amigos por estúpidos y enamorados, por llevar relaciones serias y tan largas, por dar lo mejor a una mujer para que en cualquier momento tiraran su corazón a la basura. Yo, ese mismo; era quien en este momento se había dejado deslumbrar por una carita angelical, por la ternura y las cursilerías que para mi ya no eran eso, sino reflejo del amor que sentía por mi a través de sus cartas y poemas.

Lo he tenido todo, unos padres maravillosos, solo es abrir mi boca, pedir cualquier cosa y me llega todo como caído del cielo incluso no tengo nada que decir de mi hermanita de 11 años que a pesar de todo la quiero aunque me arme berrinches o showcitos de enojo porque le quito el control y no le dejo ver High School Musical, sabiendo que se lo ve casi todos los fines de semana, yo no se como no se cansa de ver los mismos programitas rosas.

La cuestión de todo es que precisamente hoy he decidido pasar un fin de semana solo en mi casa, siento que lo necesito demasiado, un relax no me caería nada mal , invitaré a mis amigos para que nos tomemos unas birritas (cervezas) y disfrutemos de la noche, hay que aprovechar que mi noviecita regresa el domingo en la mañana.

Y así fue como comenzó todo… Nos reunimos aquella noche tomamos unas birritas (cervecitas) mientras observaba a mi amigo Julio, que anda en un viaje tremendo, con una euforia que se le notaba a flor de piel hasta le pregunté a que se debía tal felicidad, me dijo que se había inyectado su dosis de heroína del fin de semana para sentirse full y poder pasarla mejor con sus amigos. Me quedé observándolo mientras me revoloteaban ideas por mi cabeza, siempre había tenido curiosidad de saber que se sentía inyectarse una vaina de esas.

Yo no sabía que Julio mi amigo, el mismo que conocí desde que tenía 5 años andaba de jíbaro (vendedor de sustancias sicoactivas), sabía que las consumía pero que las vendiera no.

El asunto fue que aproveché para comprarle una cuantas papeleticas de esas además había que aprovechar porque estaban baraticas (económicas) solo 5 mil pesos colombianos lo que seria solo 2 dólares, sin que nadie me viera las guardé inmediatamente en el bolsillo de mi pantalón y seguí colocando musiquita desde mi equipo porque habíamos sacado los bafles de mi equipo escuchando vallenatos y rancheras para acompañar en su dolor a Rodrigo que había terminado hacia una semana con su novia con la que llevaba mas de 6 años de relación.

Seguimos la tomata hasta por lo menos las 5 de la mañana, por la tardecita nos esperaba la revancha de futbol que teníamos pensada jugar contra los del barrio vecino para el domingo poder dedicárselo a mi noviecita. Todos se fueron el desorden de la sala de mi casa era indescriptible, colillas de cigarrillo por todos lados, copas desechables para tomar aguardiente que usaron Camilo, Francisco y Esteban, las botellas de cerveza que usamos Rodrigo, Andrés, Felipe y yo. Mejor dicho no quiero ni imaginarme lo que dirían mis padres si hubieran visto tal desorden, pero igual el cansancio y el sueño se apoderaban de mi, era hora de ir a la cama, ya todos se habían marchado, necesitaba dormir un poco para poder ir a jugar por la tarde.

Eran las 4 de la tarde ya estábamos todos listos en la cancha del barrio para dar inicio al partido, las chicas del barrio nos acompañaban y las novias de algunos de mis amigos. El juego iba súper bien cuando empatamos 2 – 2. El único problema apareció cuando Felipe equivocadamente dejó ir el balón e hicimos un autogol dándoles un punto de más a nuestros contrincantes para que 2 minutos antes ganaran el partido 3 – 2.

Terminé cansado, tenía que irme para mi casa y preparar mi cena, eso es lo malo de estar solo en casa, tener que meterse a la cocina y preparar la cena para mi solo. Lo bueno de todo es que me preparé y horas antes me fui al video más cercano de mi casa y alquilé unas cuantas películas y así me la pasé toda la noche, hasta que me quedé dormido con el televisor encendido.

Al día siguiente a eso de las 11 de la mañana desayuné me di un buen baño y me fui a la casa de mi novia que me había llamado para decirme que acaba de llegar. Ya no aguantaba las ganas enormes que tenía de verla, besarla y pasar toda la tarde con ella.

Cuando llegué saludé a su familia, a su papá que estaba leyendo el periódico del domingo y su madre se encontraba en la cocina preparando todo para el almuerzo porque me habían invitado a comer allá.

Lorena y yo salimos a caminar un rato por el parque más cercano a su casa. Era un parque grandísimo donde podes darte el lujo de tirarte sobre la hierba verde y mirar el cielo… Ella y yo estábamos recostados sobre la hierba mientras nos mirábamos a los ojos y yo acariciaba su rostro, nos besábamos apasionadamente, yo sentía deseos de estar con ella pero no podíamos hacerlo porque estaba en sus días.

La llevé de regreso a casa, me despedí de ella, le di un tierno beso sobre sus labios rosa y me fui rumbo a mi casa, al día siguiente muy temprano regresaban mis padres de la finca.

“La verdad es que podes tenerlo todo pero muchas veces nada de esto te da la felicidad, hay vacios que no se llenan con nada, son vacios espirituales, a pesar de todo te sentís solo y con mayor razón ahora que me afecta tanto la ansiedad y la depresión… Pero nadie lo sabe ni lo sabrá.”

Subí las escaleras hasta mi habitación y recordé las papeletas que le había comprado a Julio, las tenía en el bolsillo del jean que había usado el viernes que permanecía tirado sobre el piso. Seguía inúndame esa curiosidad, él me había explicado como tenía que inyectarme, no creo que nada pudiera salir mal, me senté en mi cama, cogí la jeringa y me amarre con un caucho el brazo para que la vena se notara mas y así poder inyectarme.

Al principio la sensación fue medio extraña, creo que me había inyectado mas de lo normal, eso fue lo único que olvide preguntarle a Julio cuanto era la dosis máxima para un principiante como yo. Mi cuerpo se fue desvaneciendo y caí lentamente sobre mi cama, la jeringa se resbaló de mis manos y muy lejos de mi timbraba el teléfono quizás era mi novia para decirme que había olvidado mi billetera en su casa, pero yo no tenía ni alientos para levantarme.

El teléfono timbró varias veces y mi novia preocupada decidió venir hasta mi casa con su padre pensando que me hubiera pasado algo, golpearon varias veces y nadie abría, su padre con una patada fuerte abrió la puerta, subieron las escaleras mi novia lloraba de verme ahí tendido en la cama, mi brazo estaba morado y su padre llamaba de inmediato una ambulancia fue en ese momento donde lentamente volví al inicio de esta historia.

Los paramédicos ya iban llegando al hospital, sentí la mano suave de mi novia que me abrazaba con las lágrimas en sus ojos y su padre gritando porque me veía cada vez peor, pedía que me auxiliaran rápido pero ya era demasiado tarde, mi cuerpo se fue endureciendo y mi corazón latía cada vez mas lento… Mi novia y su padre lloraban desconsoladamente mientras esperaban que regresaran mis padres que habían adelantado su viaje desde la finca para acompañarme.

Ya no estaba junto a ellos, mi espíritu se había ido antes de tiempo y veo esa luz blanca que me llama, un túnel muy profundo por el que empiezo a caminar lentamente, mis recuerdos habían sido una reflexión, cometí el peor error “drogarme” no entiendo como pude llegar a tal estado por simple curiosidad y dejar que mi vida pendiera de un último respiro que se acortaba cada vez más, mi mano se soltó de la de mi novia y fue en ese momento cuando deje de existir. Ahora todos durante mucho tiempo quedarán preguntándose ¿Que ocurrió en realidad si lo tenía todo? La verdad es que el payaso siempre ríe para no tener que llorar.

2 comentarios:

Pedro Luis Peralta V dijo...

Interesante. Es una muestra de la generación estrato 6 que anda perdida, que anda en otra onda... sigue publicando estos relatos, estan bien estructurados y permite seguirlos con atención.

Puskas dijo...

Quiubo! me gustó mucho esta historia...me devolviste casi 20 años en el tiempo a mi colegio donde en el periódico publicaron una historia similar, pero con el alcohol y un carro...complejo, no? Te empecé a seguir, pero no hay nada despues de Junio 2010...te invito al mío, si quieres, y charlamos. Por mi blog (Puskas), a la orden...te cuidas